Müller reta al Papa a un debate formal sobre ‘Amoris Laetitia’

El ex prefecto vaticano cree que los enemigos de Francisco “se merecen una respuesta convincente”

(Cameron Doody).- Aún dolido por haber sido despedido como prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Müller va a por todas. El cardenal ultraconversador ha retado al Papa Francisco a un debate teológico formal sobre el contenido de Amoris laetitia, en un intento de aprovechar una hipotética debilidad del pontífice tras la “corrección filial” a su magisterio hecha pública este fin de semana.

El purpurado alemán ha divulgado su plan este martes al vaticanista del National Catholic Register Edward Pentin. En esencia, la propuesta de Müller pretende poner fin a la “situación seria” que se ha creado tras la publicación de los dubia de los cuatro cardenales y las acusaciones de “herejías” de este medio centenar de teólogos y académicos.

Para lograr su objetivo, el cardenal plantea que el Papa Francisco nombre un grupo de cardenales para defender su postura, en vivo, frente a los argumentos de sus detractores, en una suerte de debate formal conocido en la Edad Media como una “disputa teólogica” (disputatio).

El debate, ha sugerido Müller, se podría hacer con “algunos representantes prominentes” de los dubia o de la “corrección filial”, o con los dos. El debate se regiría por las normas establecidas hace siglos para este tipo de discusiones académicas, y tendría como fin el descubrimiento de las supuestas verdades teológicas mediante un análisis pormenorizado de las Escrituras, la ley canónica y las otras fuentes de los dogmas católicos. En el centro estarían “las diferentes y a veces controvertidas interpretaciones de algunas declaraciones en el capítulo 8 de Amoris laetitia“, en palabras del propio Müller.

Según lo que ha revelado a Pentin, Müller está convencido de que, aunque el Papa merece “un respeto pleno”, los críticos “honestos” también “merecen una respuesta convincente”. El purpurado cree que el debate formal puede ser una manera de promover lo que la Iglesia realmente necesita en esta coyuntura: es decir, “más diálogo y confianza recíproca”, en vez de “polarización y polémica”.

“Tenemos que evitar un nuevo cisma y separaciones de la única Iglesia católica, cuyo principio permanente y cuya fundación de su unidad y comunión en Jesucristo es el Papa actual, Francisco, y todos los obispos en comunión con él”, finalizó Müller.